El Arc de Triomphe corona el extremo occidental de los Campos Elíseos, en el centro de doce avenidas que irradian formando una estrella sobre París. Encargado por Napoleón en 1806 tras su victoria en Austerlitz, rinde homenaje a quienes lucharon y cayeron por Francia durante las Guerras Revolucionarias y Napoleónicas. Bajo su bóveda, una llama eterna señala la Tumba del Soldado Desconocido de la Primera Guerra Mundial.
Diseñado por Jean-François Chalgrin y terminado en 1836, el Arc se eleva 49,54 metros de altura, con una bóveda principal de 29,19 metros de alto y 14,62 metros de ancho. Las superficies interiores y exteriores del monumento llevan grabados los nombres de 660 oficiales —entre ellos 558 generales franceses— y 30 escudos con las grandes victorias francesas. El grupo escultórico de François Rude La partida de los voluntarios de 1792, conocido como La Marsellesa, domina la base.
Subes a la terraza y la ciudad se despliega en doce direcciones: el Axe historique se extiende desde el Louvre hasta La Défense en una línea ininterrumpida. Los nombres de batallas y generales cubren los muros que te rodean. Abajo, el tráfico rodea la Tumba del Soldado Desconocido, donde la llama arde sin interrupción desde 1920. La vista convierte el papel del monumento como punto de encuentro en algo inmediato y tangible.